Acabo de terminar de leer el libro titulado La carretera de Cormac McCarthy, ganadora del Pulitzer 2007, y toda una novela. La historia transcurre en un mundo postapocalíptico, donde todo ha sido devastado por un holocausto nuclear, y en donde un padre y su hijo intentan abrirse camino siguiendo las carreteras americanas rumbo al sur huyendo del frío del norte, con sus únicas posesiones materiales en un carrito de la compra, y tratando de sobrevivir como pueden buscando comida en cualquier lugar posible, y siempre protegiéndose de bandas de maleantes caníbales dispuestas a matar a cualquiera por un buen bocado.
Es una lectura dificil pero bonita. Si lo que estáis buscando es una historia romántica y dulce, entonces definitivamente éste no es vuestro libro porque la realidad descrita es cruel y dura. Pero a mi, personalmente me ha cautivado y encantado. Os lo recomiendo si os gusta este tipo de narrativa.
Y tras sumergirme en ese mundo postapocalíptico y volver a mi realidad diaria, Madrid, España, Octubre 2007, mi primera reacción es sentirme inmensamente afortunado de poder vivir de la forma en la que vivimos y con las comodidades y calidad de vida de las que disfrutamos y que damos siempre por sentado.
Pero a la vez, esta novela hace a uno reflexionar sobre la eterna e inminente proximidad a la que podemos encontramos del caos total y absoluto en el que se vería sumida nuestra sociedad en caso de sufrir una catástrofe de estas características. No sería necesario ni siquiera un ataque nuclear masivo, sino solamente vernos privados de petróleo y gas durante unas pocas semanas para que toda nuestra sociedad se viniera literalmente abajo y la violencia y descontrol se adueñasen de nuestras vidas.
Lo curioso de esta lectura, es que después de haber estado en Hiroshima visitando el War Memorial con sus innumerables fotos que muestran un grado de devastación absoluta que es dificil de imaginar, y de haber tenido la oportunidad de conocer a personas mayores que mediante anécdotas personales me hicieron llegar imágenes de la vida diaria después de la bomba, algunos aspectos del libro están muy cerca de la realidad sufrida por víctimas de un holocausto nuclear hace 61 años ahora.
Así que, disfrutemos de lo que tenemos mientras podamos porque nunca sabemos lo que puede durar. Seguramente no tengamos que vivir en un mundo como el recreado en La carretera, pero si de algo estoy convencido es que nuestro modelo de vida actual es completamente insostenible a corto y medio plazo porque sencillamente estamos agotando recursos naturales que no son renovables y sobre los que basamos nuestro modelo económico y vital.
Quizás Malthus tuviera razón después de todo y lo único en lo que se equivocó fueron los plazos temporales. Os recomiendo pues este libro que podéis comprar en la Casa del Libro
- Javi -




8 comentarios
me encantan tus comentarios y consejos sobre literatura , un abrazote
Javi
Creo que al igual que la obra misma sobre la cual se hace el despliegue crítico de la dinámica y la historia, una reseña debe incentivar al nuevo lector y mimetizarse lo más posible con la opinión del docto en la narrativa de este autor.
Usted ha logrado motivarme a conseguir material de este hombre, hasta hoy, desconocido para mi.
Despues de esto sé que una sonrisa debe estar dibujada en su cara, disfrutela!
He sufrido y disfrutado con este libro, por momentos quería dejar de leer por lo crudo que era, pero está tan bien escrito que no se puede parar hasta saber cómo acaba la historia, algo que por otra parte era de esperar.
Yo también reflexionaba sobre lo afortunados que somos viviendo cómo vivimos, no sé yo si de pasarme algo parecido a lo del libro tendríe el coraje de seguir adelante…por la carretera.
la pregunta seria como podriamos si sobrevivimos (los guardianes del fuego)comenzar de nuevo y como hariamos si tuviaramos un 2ªoportunidad y q medios de comunicacion utilizariamos para q no vuelva a ocurrir?
Imanol.
Respecto a tu pregunta, creo que en el caso de que algo así sucediera, las probabilidades de que como consecuencia de ello, la humanidad restante fuera más sabia en sus acciones serían limitadas.
Quizás en el corto plazo se impondría la supervivencia y conservación de la vida a toda costa, pero con el paso de las generaciones, volverían a surgir conflictos como siempre ha habido.
Desde que el hombre es hombre, y desde los comienzos de la Historia, ha habido guerras, asesinatos, matanzas. Sólo ha sido cuestión de la tecnología empleada la magnifitud del logro conseguido. Y es que después de las armas atómicas y bacteriológicas, seguro aparecerán otras nuevas (nanotecnológicas, genéticas, etc.). Nuestra capacidad creativa siempre tendrá su lado oscuro y pragmático (la aniquilación del otro y el dominio de un pueblo sobre el vecino).
El problema de fondo es que siempre que se desarrolle una nueva tecnología, habrá una serie de personas dispuestas a utilizarla para hacer el mal, muchas veces sin más intención que el mal en si mismo. En manos de Estados, la tecnología militar sirve para prevalecer sobre otros pueblos. La historia de las civilizaciones no es más que un contínuo de Imperios que han surgido y caído a medida que aparecían otros que conseguían mejorar su capacidad de organización de la violencia y la tecnología militar para imponerse sobre otros. Desde la invasión de los hicsos con sus carros de combate en el antiguo egipto, los romanos con sus legiones, a las americanos recientemente con la bomba atómica.
Hay gente que tiene una visión progresivista de la Historia, y aunque indudablemente algunos estamos y vivimos hoy mejor que hace 500 años, pero las contradicciones del ser humano siguen siendo las mismas. Mi visión de la vida es cíclica, y es que al final, creo que todo se repite. La Historia la escriben los seres humanos, y aunque el conocimiento de la ciencia se acumula, la política, las guerras, son siempre fruto de decisiones personales, y el aprendizaje que condiciona estás decisiones está limitado a la duración de una vida, y al morir esa sabiduría se pierde.
Somos animalitos curiosos, capaces de crear cosas maravillosas y sacrificarnos por absurdos, pero igualmente capaces de destruir y matar sin sentido. Esa contradicción interna, es parte de la naturaleza humana. Siento no poder optimista el respecto, pero la prueba son miles de años de Historia que ya están escritos y que si en ellos existe alguna continuidad, es nuestra capacidad de crear y destruir por igual.
javier yo trataria de ser mas optimista ya q de eso nos vale la esperanza sino q nos qda yo pienso q debemos pensar en un buen vivir mas si tenemos hijos lo q qrriamos seria q tuvieran un buen futuro si es q tambien sobrevivimos al apocalipsis. lucharia x q no vuelva a pasar eso y trataria de dar las armas (educacion) para q puedan sobrellevar la agonia hacia un bien mayor
javier te agradezco por haberme contestado y ver otro punto de vista q no tenia
En realidad, no me considero una persona pesimista. Aunque muchas veces lo que escriba pueda sonar depresivo - lo asumo - pero creo que, al menos es mi humilde opinión, la esperanza siempre hay que tenerla contenida en los límites de unas expectativas racionales.
A lo largo de la Historia cada vez que algún líder ha perseguido una utopía, el sufrimiento derivado de unos sueños imposibles ha terminado en grandes desastres y pérdidas humanas. (Ej. El gran salto adelante de Mao, o el régimen Pol Pot, ambos pensando en crear una sociedad mejor, entre otros muchos)
La educación es sin duda una buena arma contra la tiranía y las injusticias. Al menos las personas con cierta educación son capaces de discernir las cosas por si mismos, son capaces de desarrollar un pensamiento crítico, y así inmunizarse en parte de las demagogias y soluciones fáciles.
Mi punto de vista es, por simplificar, que sencillamente siempre será más de lo mismo. Inventaremos tecnologías nuevas, pero las miserías a los que se enfrentará el ser humano (guerras, destrucción, egoísmo, mezquindad, desigualdades, excesos de egos, mentiras, etc..) estarán siempre presentes, al igual que las cosas bonitas de la vida seguirán estando ahi (amor, ternura, compasión, sacrificio, paternidad, superación, altruismo, etc.).
Tanto lo bueno y lo malo, porque al final cada uno de nosotros tenemos un poquito de buenos y un poquito de malos, estarán siempre presentes en cualquier contexto humano, hace 10.000 años, ahora, y dentro de 10.000 años, si es que aún seguimos aqui.
Y dicho esto, en nuestro día a día, creo que sólo nos queda intentar ser lo mejor personas que podamos, y educar con buenos valores a nuestros descendientes, para tratar al menos, de mejorar un poquito las cosas.
Gracias por tus comentarios.